¿Alguna vez has terminado un retrato y sientes que la piel se ve demasiado naranja, rosa o "radioactiva"? Te alejas del papel y parece muñeco de plástico en lugar de carne y hueso.
El error común no es qué lápices usas, sino el miedo a usar colores "feos".
❌ El Error Común: La Saturación Excesiva
Cuando empezamos, nuestro cerebro nos dice: "La piel es color carne". Entonces agarramos los rosas, los duraznos y los marrones rojizos. Resultado: El dibujo queda plano y artificialmente saturado.
✅ La Corrección Pro: La Neutralización con Complementarios
La piel humana real es, en gran parte, gris. Pero es un gris óptico lleno de matices. Para lograr ese hiperrealismo que engaña al ojo, necesitas "matar" la intensidad del color.
La Regla de Oro: Si tu zona de piel se ve demasiado ROJA/ROSA, no busques un color piel más claro. Pasa una capa muy suave de VERDE (como un Green Earth o Moss Green) por encima.
- ¿Por qué funciona? El verde es el complementario del rojo. Al superponerlos suavemente, se cancelan entre sí y crean un marrón neutro y grisáceo que es idéntico a la sombra natural de la piel.
- Zonas claves: Observa las sienes, las ojeras y alrededor de la boca. Ahí la piel suele tener subtonos azules o verdosos (por las venas). Si solo usas marrones, pierdes la vida del sujeto.
🎨 ¿Cuál es el color más extraño que has metido en un retrato?